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No lo considero necesario

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Hay una lista de cosas
que no considero necesarias.
Algunos rasgos inciertos de una naturaleza
rabiosamente competitiva.

El fingimiento de enojos, alegrías y desinterés
interesado en ignorar. No considero necesario
seguir recordando  lo bien que te veías

No considero necesario necesitarte, ni cómo
me dices lo bien que me ves
aunque no sea cierto.

No considero necesario formar un grupo
para evitar las dentelladas de toda la manada.
No tengo carne en los huesos

para alimentar nada.

Ya no quiero seguir la agonía
recordando tu cuello
ni tu cabello negro.
No necesito la utilería de "una vida bien llevada"
no lo considero necesario.

Ya no quiero verme en los espejos propios
ni en los ajenos.
No necesito recordar recordar tus instrucciones
que religiosamente he de desatender

No necesito sentir los segundos pasar,
finalmente se me han ido todos los
momentos antes que la muerte.

Ya no necesito mi tiempo conjugando
ni las acciones que
con desmemoria se han escrito,
no hay marcha atrás.

Se levanta frente a mí...

Se levanta frente a mí el mismo camino.

En infinidad de ocasiones con algo de sol, a veces con lluvia.

Sin embargo es siempre el mismo,
con el tedio de la mañana adelantada,
todos corren como todos los días.

Yo, me encuentro a la mitad de los rostros rentados de media mañana,
encerrado en mi oídos, en mi propia piel intoxicada
y mis vísceras reventando los mismos años de ese camino
que cruzaste una vez para recorrer todos los días.

 Mi cara rentada también es siempre la misma,
 con lluvia y lágrimas, a veces con algo de sol.

Volviendo a las letras

Después de mucho tiempo, es hora de tomar las letras, no por vanidad, ni por el gusto de "hacer arte". Ahora se trata de supervivencia, qué hacer con el peso del pasado, es momento de revisar mi alma desde el espejo de la escritura.

Plena estación (Haikú)

y vibran hojas
el viento lee atento
estación plena

Iluminada (Haikú)

iluminada
es el sol quién te mora
huye la noche

Haikú

el suave viento
cantará su dueto en vos
la rama sueña

MIRADA

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De pronto me asalta a la vista esa imagen ya olvidada, atemporal y polvosa en ese mismo espejo que me refleja junto con esa habitación y puedo estar seguro de que me ha visto muchas veces, con ese rostro mío pero en diferente forma y en distintos sueños. La mirada distinta y apagada, y que el día de hoy verá por última vez mí cara, para ser mañana la de alguien que no conocemos.
Ahora conozco el ridículo aspecto de todos los fantasmas.

Sintaxis

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I listen for your footsteps Coming up the drive Listen for your footsteps But they don't arrive R.S. Primero fue el Verbo, según dicen aquellos que interpretan sus propósitos, mas no fue el que esperaban todos y, aquella primera comunicación en línea directa con el motor primero de la existencia resultaba intensamente ambigua: “Crean” era en concreto lo que esa palabra expresaba a los hombres y a todas las criaturas, en la forma del verbo.

De inmediato surgió entre todos los seres la polémica de la interpretación de la palabra que dio el primer aliento al universo; unos decían que el verbo era una invitación a creer, en concreto en el infinito poder de la palabra, en la sabiduría y eterno amor del creador. Conjugada según esa interpretación: yo creo, tú crees, el cree, etc., en ese ser omnisciente y perfecto.

Antítesis de la primera interpretación, era que el verbo era un recordatorio encontrado en las fuerzas impersonales del cosmos que crean la vida tal como la conocemos, además de ser…

ALGUIEN QUE NO CONOCEMOS

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Ella dijo, “yo sé lo que es estar muerta
Yo sé lo que lo que es estar triste”
Y me está haciendo sentir como si nunca hubiera nacido.
J.W.L

Es preferible nunca haber visto la luz del día, o no haber hilado jamás una sola idea de individualidad, y más aun cuando esto significa olvidar y aprender continuamente el lenguaje secreto del cosmos, cifrar todos los secretos velados a la inteligencia y arrinconar nuevamente los colores redescubiertos que la vista ha perdido en la resaca continua de vigilias. Estoy destinado a las muertes perpetuas, y a olvidar aquellos secretos que no han sido pensados, a desconocer aquellos que seré y a vivir ese sueño ya visto muchas veces durante la noche, y aún durante el día, vívido y real, es decir, tan real como puede ser un sueño.

El tener al frente la copa final, la bebida que contiene esencia de muerte, saber que los anhelos de ser, nunca podrán ser saciados, que el rostro se descompondrá, y que aún cuando es tu mano la que lleva la bebida a tus labios, no…

De regreso a casa

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Hace un rato fuimos a enterrar a Papá al pie del árbol donde está su cordón umbilical; así es como se acostumbra por estos lugares. Cuando él nació, enterraron su pedazo de carne junto a un árbol que entonces era apenas un retoño, así su vida nunca estaría separada de la tierra. Ahora el árbol es muy alto y da una sombra muy amplia que parece querer tragarse todo el campo.

Un día comenzó a ponerse mal, estaba muy flaco y muy pálido. Nosotros le hacíamos jugo de naranja para que se mejorara, pero no mejoró y se fue desapareciendo de a poco hasta que terminó en la cama sin poder levantarse.

Casi nadie asistió al entierro, sólo nosotros y unos de sus hermanos que ponían caras como de tristeza, pero yo sé que no era tristeza lo que sentían y es que una vez mi Papá me defendió de ellos, porqué mis primos me estaban fastidiando, y como yo no me aguato, les di unas pedradas y le saqué la sangre a uno de ellos. Me acuerdo que todos gritaban y querían que me castigara pero él no les dio el gusto…

Manos comprometidas.

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La luna transparente, mordiendo la roja loma antes del anochecer. Una nerviosa mano atraviesa trémula las falanges de la compañera que con ansiedad no deja ir, ni dejará.

El rítmico estremecimiento del camión de la corrida de las seis de la tarde. Adelante, las siluetas de autómatas que realizan viajes a parajes no explorados, a sus recuerdos y en sus soledades olvidan el movimiento al sur y la serpentina entre la aridez de los montes.

El anochecer y el sonido repetido de las junturas y los chirridos del autobús; la mano asida a la del compañero con inquietud, más que un gesto de cariño o siquiera de apego, se ve entre los asientos como una expresión torpe ante un futuro que se torna inminente. El autobús parece avanzar y las comprometidas manos comunican en su lucha el camino hacia la fatalidad de un interminable barranco.

La música de fondo, apenas audible y en sordina, suena melancólica y vulgar. No alcanzas a ver sus rostros a tu derecha y una fila atrás. Las voces son un tanto más c…

POLVO DEL CAMINO

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He venido para sentarme contigo en el zaguán iluminado por el quinqué. Me tomaste a un lado del camino, mientras yo jugaba a ser una sombra alargada al atardecer, que mira la roja loma al morir del día. Mientras caminábamos a casa dijiste que nuestra presencia es un hilo de nostalgia que sale lentamente por en medio del pecho.

Ahora ha anochecido con un cielo de estrellas cercanas, me sacudo el polvo del camino y hago tronar mis pasos en la entrada. Tú padre, te sientas pesadamente en la piedra acostumbrada y con la espalda contra la pared, mientras alargas un largo resuello que intenta reconfortarte.

Ahora en nuestras conversaciones nocturnas me gusta más asentir con pesados silencios, entre las calmas de las conversaciones. Me recuesto en la silla que colocaste para mí y veo directamente el fondo del cielo nocturno, hasta dejarme caer en sus simas. Aquí, en ésta noche, el aire es más claro y menos denso.

Me preguntas que cómo me va ahora que estoy tan lejos, y yo comienzo a platicarte …

Último Naciente.

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Turn off your mind relax and float down the stream It is not dying, it is not dying Lay down all thoughts, surrender to the void it is shining, it is shining
J.W.L.
Fueron muy extrañas las condiciones en las que las expediciones desaparecieron una tras otra. Por eso estoy en estos espectrales parajes, donde los rayos del sol no han tocado jamás el lecho del bosque. Siento que nunca ha sido escuchada en estas latitudes la voz humana, y paro mi monólogo por considerarlo sacrílego en la catedral del bosque. Sombras me acompañan y acosan a lo largo del viaje, mordiendo mis tobillos y aferrando mi nuca con su fría cerrazón.
He caminado varias semanas para encontrar sólo reducidos y modestos rastros; en un principio, sólamente encontré informaciones imprecisas y lacónicas de los habitantes de las villas que hace mucho tiempo he dejado atrás, internándome en las profundidades de la montaña. Otras veces, mensajes sin sentido en pedazos viejos de papel, que sin duda corresponden a aquel a quién busc…